sábado, 2 de octubre de 2010

(Titulo pendiente) Comentario adjunto: Cierro mis ojos y lo siento, también lo siento.

Cierro mis ojos y veo como me desintegro, hormigas de un oscuro carmesí acarrean todo lo que fui en pequeños granos de arena, lo inerte y perpetuo, gritos multi-coléricos se tiñen de un azul violento y un magenta en estrépitos de delirio fulminante, la sangre ya esta pasada de moda, el llanto es poco productivo, lo invisible y transparente es eso, durante las noches bajo el reflector incandescente los golpes se hacen evidentes entre flujos de luz fluorescente, cantantes de piernas rotas, y dedos rotos, y dientes rotos, la noche entre las sabanas y la soledad, los gritos orgásmicos, se repiten los flujos y reflujos de ausencias insistentes, no es la soledad, es el vacío, no es uno, es la nada, entonces se entiende porque lo imperceptible, lo invisible y transparente tiene tanto peso todavía.

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