Devoradoras de almas, cadenas incandescentes, las ruinas decadentes que no podemos abandonar, la lluvia puede inundar las calles y la corriente nos puede arrastrar, "únicamente somos libres cuando abandonamos toda esperanza".
Pero quiero dar por terminada la batalla, rendir a todos los soldados, dejar que las hormigas se desesperen, hay animales salvajes que enloquecen con el olor de la carne, en la arena junto al mar; ya han enterrado demasiados pájaros muertos, los más viejos moradores de la selva ya quieren abandonarlo todo, escondidos por todas partes, hay ríos y carreteras que solo tienen una dirección, en el penúltimo vagón ya no queda nadie, antes, cuando no existían las ideas estupidas todos cometían estupideces sin saberlo, a si que comienzo a terminar, bajo a todos mis peones, abandono el hormiguero, dejo las cicatrices a medio cerrar, ya no vuelo cerca de las playas, nunca quise abitar la selva, nada, a la vista de cualquiera en este mundo, solo me queda esa dirección por seguir, en el ultimo vagón aun hay unos pocos, después, ahora solo nos reconocemos estupidos.
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